DULCE

    ¿Conoces la oración del Ángel de la Guarda?

    No.

    Pon mucha atención, va más o menos así:

 

Ángel de mi Guarda, mi dulce compañía,

no me desampares ni de noche ni de día,

no me dejes solo que me perdería.

 

 

Desde que la humanidad existe el sufrimiento la ha atormentado sin descanso. La humanidad ha sido vulnerada por su propia naturaleza; no puede eludir el sufrimiento porque ella misma lo produce. Pero a pesar de vivir con esta horrible condición, la humanidad encuentra alivio en muchas cosas, como los deliciosos sabores de la comida, las suaves melodías de una tersa canción, el confort infinito que ofrecen las cobijas con las que te enrollas un domingo en la mañana, la cola inquieta de un perro feliz que se menea al ver a su dueño, la emoción que galopa en tu corazón cuando ves a tu ser amado y muchas otras cosas que la humanidad descubre. Todas estas maravillas no las goza el hombre como un ente aislado, sino como humanidad, como un conjunto de individuos que interactúan con su entorno. De dicha interacción nace el caos, sí, pero también la armonía, la cual puede surgir de algo tan simple como tomar la iniciativa de ayudar a otro. Yo diría que la humanidad es muchas cosas, pero no es desangelada.

 

 

    De verdad te lo digo: estos muchachos están cambiando vidas, literal, ¡vidas!

    Sí. Sí. Totalmente de acuerdo contigo.

    Es que, a nadie se le había ocurrido algo tan noble.

    Y sin pedir nada a cambio, ¿no?

    A ver, yo tengo otra pregunta para ustedes: ¿cómo le hacen para lidiar con su reciente fama?

    ¿Somos famosos?

    Ja, ja. ¡Ay, Salamandra! El video que documenta su labor tiene cientos de miles de visitas. Se está compartiendo en todas las plataformas. O sea, es viral, literal, ¡viral!

    ¿Ser viral es ser famoso?

    ¡Claro!

    Sí. Obvio.

    Yo no me siento famoso.

    A ver, Grillo, no has hablado mucho, eres muy serio, y cuando hablas es para decir una mentira. No puede ser, muchachos, que no sean conscientes de su fama.

    Es que no lo somos.

    Bueno, no nos crean a nosotras. Veamos dos testimonios de algunas personas a las que les cambiaron la vida.

    Es que nosotros no cambiamos vidas.

    Eso no se escuchó, se están reproduciendo las entrevistas, está apagado tu micrófono.

 

 

    ¡Holi, seguidores de Tirando Netas! Estamos aquí, en el Parque de los Venados, coooooooon…

    Juan Pablo.

    Duncan.

    A ver, chicos, cuéntenle a todos nuestros seguidores cómo fue su experiencia con La Dulce Compañía.

    Ah, pues estuvo bien padre, la verdad.

    Me encantó.

    Esos chavos son… Wow, ¿no?, muy wow.

    Sí, definitivamente.

    ¿Cuál fue el favor que ellos les hicieron?

    Bueno, pues el Juanpi y yo queríamos hacer la fiesta más loca de todas.

    Épica, güey.

    Exacto, épica, y pues la neta es que no teníamos dónde hacerla.

    O sea, sí, pero puros lugares bien chakas, ¿no?

    Ja, ja, ja. Sí, güey.

    Y pues fui a arreglar mi iPhone ahí a la Plaza Cumbres, estaba platicando con este güey así de “no, no mames, tenemos que hacer esa fiesta. Güey, todos nos van a amar, literal y shalalá y shalalá”. Y entonces, cuando dijimos que no teníamos spot, este güey, el Grillo…

    Súper buen pedo.

    Ah, claro, súper buen pedo. El Grillo me recibió el iPhone y dijo que había escuchado nuestro problemón y que quería ayudarnos. Honestamente no me esperaba que el güey que me iba a arreglar el iPhone me quisiera ayudar, ¿no? O sea, está así de ¡no mames! ¡Y zas!

    ¡Zas, güey, zas!

    Que nos consigue un spot en menos de 5 días.

    No, no, no. Increíble.

    Aparte era un spot súper under, súper místico.

    Súper aesthetic, di.

    Así de que se veía barriocito, pero también fancy, ¿no?, ¿sí me entiendes?

    Dijo que el dueño era su compa’, que andan en bicis BMX o algo así, ¿no?

    Son vatos bien, de que, no sé güey, andan en un pedo bien callejero.

    Y luego conocimos a Salamandra.

    No, qué chava, güey.

    ¡Qué gran chava! Me encanta su outfit, me encanta su aesthetic, así de que su pelo, su tatuaje, su patineta, su forma de hablar, todo, güey.

    Los amé —forma un corazón con sus dedos.

    Sí, yo también. Súper los amé, ¡mega!, aparte son novios, ¿no?

    Sí, güey, obvio.

    Ah, y pues les dijimos que vamos a apoyar a su compañía.

    Somos emprendedores, entonces nos interesan todos estos proyectos que surgen en la cotidianidad. Tenemos por ahí un modelo de negocios interesante que queremos proponerles. Además, nosotros les hicimos el video que se hizo viral para enseñarle a todo el mundo lo que pueden hacer.

 

 

    ¡Cómo están, publico querido de Tirando Netas! Yo soy Angy y me encuentro en el Parque Hundido con Samantha. ¿Cómo estás, Sam?

    ¡Ay! Muy feliz.

    Sí. Ya te vi que estás súper emocionada, ¿estás llorando?

    ¡Sí! Es que en serio, no lo puedo creer, ¡estoy muy emocionada!

    Sam, cuéntale a nuestro auditorio cómo fue que La Dulce Compañía transformó tu vida el día de hoy.

    ¡Ay, no! Se mega pasaron de lindos. Nadie me había hecho tan feliz nunca.

    Eres fan de Taeyang, ¿cierto?

    ¡Sí! ¡La más fan! ¡Lo amo!

    Para los que no sepan, Taeyang es un idol coreano súper guapo y súper talentoso que se va a presentar esta noche en la Plaza de Toros. Samantha, no tenías dinero para el concierto de hoy, ¿verdad?

    ¡No! Están carísimos los boletos y se acabaron bien rápido.

    Pero tuviste dos lindos angelitos que movieron cielo, mar y tierra para que estés aquí, a unas horas de conocer a tu artista favorito.

    ¡Sí! ¡Ahhhhhh! Creo que voy a llorar otra vez.

    Ja, ja. Llora, Sam, llora todo lo que quieras, pero cuéntanos cómo te ayudaron esos dos chicos maravillosos.

    Ay, bueno, pues yo estaba devastada, así, devastada porque ya no había boletos para el concierto, entonces publiqué un reel donde estaba llorando porque quería hacerle saber al mundo que era la fan más desgraciada de Taeyang; eeennnntonces veo que me llegan un buen de directs, ¿no?, muchos de otras fans para consolarme y de uno que otro estúpido que se quería burlar de mí, pero entre todos ellos había uno que me llamó la atención, era una persona que me decía que no me preocupara, que todo iba a estar bien y que ella me iba a ayudar. Me metí a su perfil y tenía una foto de una rana y no tenía nombre de usuario, nada más era un emoji de lagartija. Yo estaba muy desesperada así que le respondí, le pregunté que cómo me iba a ayudar y me dijo que había una marca de refrescos que estaba regalando boletos para el concierto, que teníamos que hacer una dinámica para ganárnoslos y, además de la entrada al concierto, era un pase para un meet & greet con Taeyang. ¡Me volví loca! Ella, porque después supe que era una chica, me ayudó a seguir todos los pasos de la dinámica, que eran seguir a la página de los refrescos, compartir la publicación, responder unas preguntas y dejar un comentario; el comentario con más likes se ganaba los pases. Yo no sé de dónde sacó a un ejército de personas que le dieron más de 5 mil likes a mi publicación. ¡Increíble! No sé si es muy popular o tiene facilidad para convencer a las personas, pero gracias a su apoyo y al de su amigo o novio, no sé qué sea de ella, que también nos ayudó, me gané los pases y ahora mi amiga Karla y yo vamos a ver Taeyang. ¡No lo puedo creer! ¡Ah! ¡Ahhhhhhhhhhh!

 

 

    Ja, ja. No, no, no. Esta niña se nos va a morir.

    Ja, ja, ja. ¡La amo!, ¿cómo se sienten después de escuchar estos dos testimonios de estas personas a las que literal, literal les cambiaron la vida?

    Muy felices.

    Chido.

    No, pues no se vayan a desmayar de tanta felicidad, ¡eh! Qué bárbaros.

    ¿Están enojados?

    No, más bien que ya tenemos hambre.

    Ja, ja, amooooo su sinceridad.

 

 

Si íbamos a hacer esto lo íbamos a hacer bien. Fue la promesa que nos hicimos Grillo y yo.

Sí íbamos a hacer esto lo íbamos a hacer bien. Fue la promesa que nos hicimos Salamandra y yo.

Y así lo hemos hecho.

No hemos fallado.

Empezamos con el Tecolote.

Empezamos de a poco y hemos ido ascendiendo.

Mejoramos nuestro desempeño.

Mejoramos nuestros métodos.

A pesar de que nos hicimos virales no ayudamos a cualquiera.

Nos llegan cientos de mensajes para pedirnos favores.

He de admitir que hemos rechazado causas muy nobles.

Decidimos que nosotros íbamos a buscar a quiénes ayudar y no al revés.

Nos prometimos que no haríamos cosas fuera de nuestro alcance.

Conocemos nuestros límites.

Pero además de hacer que las cosas sucedan, queremos inspirar a otros a creer que las cosas pueden suceder.

Empezamos haciendo las cosas nosotros, pero en un futuro queremos que los demás hagan las cosas por su cuenta. Sólo los ayudamos a confiar en sí mismos.

Ese es el estandarte de nuestra misión: la inspiración.

 

 

    Pásale, amiga. Yo creí que ya no ibas a venir.

    Perdón por llegar tarde. Odio el metro.

    Te hubieras venido en tu patineta.

    Si quisiese, pero vives por donde no ha pasado Dios.

    Ay, qué grosera. Abuelo, salude a Cristal.

    Ei.

    ¡Abuelo!

    ¿Qué?

    Salude.

    Buenas tardes.

    Buenas tardes, señor.

    Así se pone de distraído con su béisbol y ni le entiende.

    ¡Sí le entiendo! Mira, ya les hicieron out.

    Abuelo, ¡eso fue un strike! Además, ¿por qué le va a los Sultanes si los Sultanes son de Monterrey?

    Yo soy de Monterrey.

    Que no, abuelo, que usted es de Chimalhuacán.

    Soy regio por adopción. Ahí nació tu abuela y ahí vivimos muchos años.

    Ay, abuelo. Usted está reloquito. Vente, amiga.

    Con permiso, señor.

    Ei… ¡Otro pinche out!

 

 

    Siéntate ahí en lo que doblo mi ropa. ¿Quieres agüita?

    No, gracias.

    ¿Cómo vas con eso de la compañía? La Dulce Compañía se llama, ¿no? Qué bonito nombre.

    Sí. Vamos muy chido.

    Apenas escuché el podcast de las viejas esas. Estuvo bien chistoso.

    Ja, ja. Sí. Eran medio chocantes, pero Grillo y yo tuvimos ganas de ir. Estuvo interesante. Nunca habíamos hecho algo así.

    Mmm… Grillo…

    ¿Qué?

    No te hagas.

    No me hago. Ya te dije que no somos novios.

    Pero te gusta.

    No.

    Y tú a él.

    No.

    Mmm, yo sé lo que te digo. Esas cosas se notan. Se me hace que ya te vas a casar, amiga.

    No quiero casarme.

    ¿Cómo sabes? Cuando te enamores vas a ver que vas a cambiar de opinión. ¿Nunca te has enamorado?

    No.

    ¡Ay, Dios! ¿En serio?, ¡cómo crees!

    Pues sólo no ha pasado y ya.

    Tienes 16 años, amiga. Ya tendría que haberte pasado. A mí me pasó a los 14.

    Y no te casaste.

    No, me enamoré de un rufián. Pero el Grillo se ve que es bueno.

    Carolina, no me gusta Grillo y no me gusta nadie.

    ¿Cómo sabes que no te gusta si nunca te ha gustado nadie?

    Pues cuando pase lo sabré. Y aunque pase, ¿por qué me tendría que casar? Siento que estoy muy chica para eso.

    Mi mamá se casó a tu edad.

    Pues sí, pero eran otros tiempos. No sé, yo ahorita no quiero pensar en algo tan feo como el matrimonio.

    Ja, ja. ¡Ay, qué exagerada!

    No conozco ningún matrimonio que sea feliz.

    Yo sí.

    ¿Cuál?

    El de mis abuelos.

    ¿Tu abuelo el que está allá afuera y tu abuelita Caramela, que en paz descanse?

    Sí. Exacto.

    ¿Cómo sabes que eran felices?

    Se les veía. Todos nos dábamos cuenta. Cómo se miraban, cómo se cuidaban, cómo se hablaban. No sé, como con mucha ternura.

    ¿Y ya?

    Pues sí. El amor no es tan complicado.

    A la mejor no, pero sí es engañoso.

    ¿Insinúas que lo de mis abuelos era pura apariencia?

    Tal vez.

    No creo… o quién sabe. Ahora que lo pienso, nunca le preguntamos a mi abuelita si era feliz con mi abuelo

    Sólo lo dieron por hecho, ¿no?

    Pues sí. Antes pensaba lo mismo de mis papás, hasta que descubrí todo lo que se callaban para que no nos afectara.

    Me imagino.

    Cosas bien feas, amiga, cosas que mi mamá aguantó. Mi papá también, pero más mi mamá.

    Típico.

    Si, ¡eh! Justo pensé en eso cuando me propusieron matrimonio.

    ¡No manches! ¿Quién te propuso matrimonio?

    Esteban.

    ¿Cuál?

    El papá de Darinka.

    ¡No mames que un viejo que te lleva 20 años y es el papá de tu amiga te propuso matrimonio!

    Pues sí. A mí me llamaba la atención. Como que me gustaba, pero nunca pasó nada.

    ¿Y entonces por qué te pidió matrimonio?

    Pues sólo así: me empezó a buscar, me dijo que estaba interesado en mí, que se quería casar conmigo, que no había problema porque él era viudo, que me podía mantener, que me fuera con él. Ya sabes, me prometió un chingo de cosas.

    Y lo mandaste a la chingada.

    Sí, amiga. Pensé en Darinka, pero sobre todo pensé en las cosas que nos contó mi mamá. Me acordé de cómo se comportó ese día que nos dijo todo lo que pasó en su matrimonio: pellizcaba el mantel con sus uñas, chocaba sus rodillas, le escurrían gotas por la nariz, no sabía si eran lágrimas o mocos o sudor, pero entendí el dolor que arrastraba. Yo no sé si mi mamá haya notado alguna vez eso en su mamá o si mis tías se dieron cuenta.

    ¿Les preguntarías?

    Mmm… No sé. Mis tías y mis tíos ya no nos hablan.

    ¿Por qué?

    Desde que el abuelo se vino a vivir con nosotros.

    ¿Qué tiene eso de malo?

    Pues…

    ¿Qué pasa?

    No sé si contarte.

    Sabes que confías en mí.

    Sí, pero… Estuvo gacho. Y no sé si sea justo para mi abuelo que te cuente eso.

    ¿Qué cosa?

    Que yo soy el responsable de la muerte de mi esposa, eso es lo que no te quiere contar. 

    Abuelo… 


Comentarios

Entradas populares